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CUANDO UN GEN TE SACA DEL DISCURSO DE LO “NORMAL”

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Por: Sara Botero

Los seres humanos estamos atravesados directamente por la cultura desde el orden de lo simbólico que dictamina que es aquello que hace parte o no de lo que dentro de cada sistema se denomine “normal”, esta palabra aparentemente tan simple esconde tras de sí los significantes que cada discurso imperante en la sociedad le den.

NACES Y TE INSCRIBEN EN EL DESEO

El proceso de aceptación del propio cuerpo se inicia desde la adolescencia, pero la forma en cómo se elabora tiene directa relación con los primeros vínculos establecidos y la forma en como ellos acogen al menor desde su nacimiento, primera infancia y niñez. La palabra media el deseo y en este desde los discursos que introyectamos en la cultura occidental son que el sujeto que se gesta venga con todas las cualidades que impone el sistema regulador de lo “normal”, que sea un neonato sano, gordito, que llore de inmediato, que sea lo más parecido posible a un bebé de “comercial”, pero cuando no es así y los padres notan que sus hijos no nacen con todas aquellas cualidades que desean la contrariedad sea consciente o inconsciente se manifiesta dándole así al nuevo ser el lugar de lo que no cabe dentro del discurso aceptado socialmente. 

¿Qué pasa cuando no cabes dentro de ese rótulo de “normalidad”?

La forma en que se dan los vínculos en la mayoría de estos casos es diferente, ya que la sociedad aún no tiene los mecanismos para reconocer y aceptar a ese otro que da cuenta de algo que no está bien, debido a que estamos bajo un discurso donde lo ideal es aquello que está anclado a los rótulos de estereotipos concebidos como normales dentro de nuestra sociedad de consumo, donde la belleza lejos de ser algo natural se concibe como un producto de mercadeo, que conlleva a la no aceptación de los otros, aquellos que aún no tienen lugar dentro del marco social, aquellos a los que no se les reconoce como seres capaces, deseantes, inteligentes y en sus múltiples formas con una belleza que solo ve quien se sale del discurso de la masa.