Fundación Marfan Colombia

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DISCAPACIDAD

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“Desdén social, condición mental”

Muletas, una silla de ruedas, deformidad física, problemas para hablar o “incapacidad de” son las palabras, frases y pensamientos que se vienen a la mente de las personas en el momento de escuchar la palabra “Discapacidad

Un sesgo que se encuentra arraigado en la sociedad debido a la falta de conocimiento, visibilización e ignorancia de muchos, que culturalmente tienen la concepción de que una persona con discapacidad, es aquella que se supone debe generar LÁSTIMA, estar postrada en una cama o que tal vez y a pesar de tener “ciertas limitaciones” tiene desventaja frente a los demás, en cuanto a su desempeño o lo que laboralmente se llama, productividad.

Si bien es cierto que aquellas personas que sufren de algún tipo de Enfermedad Huérfana, Catastrófica o han sufrido accidentes graves, poseen ciertas dificultades o tienen factores que influyen en la manera como deben desempeñarse; mucho más lo es, que poseen más cualidades de las que se creen o muchos subestiman en ellos. Pues el tener barreras que “entorpezcan” sus funciones, no es impedimento para buscar soluciones y alternativas que les permitan desarrollar sus aptitudes y cualidades de manera adecuada.

Ahora bien, aquellas personas que deben valerse de instrumentos para su movilidad u otro tipo de falencias, no son más que seres que poseen cualidades distintas a las del común, tanto como quienes debido a su condición de poseer patologías de carácter “Raro” son capaces de desenvolverse en diferentes escenarios, los cuales bajo adaptaciones adecuadas, pueden convertirse en entornos seguros y productivos, de acuerdo a las capacidades propias de los individuos, siendo vistos como lo que son y no como lo que la sociedad cree ver en ellos.

Es lamentable observar la manera como se discrimina, segrega y aparta la realidad que viven los individuos, debido a la ignorancia colectiva y a la moda social; pues en principio, si se tiene algún tipo de “limitación física” muchos se acercan ofreciendo ayuda, algunos de forma sincera y desinteresada, otros más, por cumplir a una obligación impuesta, la cual poco a poco va disminuyendo, hasta llegar al punto de cansarse de la situación, hablar, juzgar y concluir, más allá de lo real hacia lo aparente, con el único fin de llenar vacios propios  con morbo y desprestigio.  

Por otra parte, el gobierno y las entidades encargadas de temas de discapacidad, incapacidad y pensiones  pretenden aminorar el problema y restar mérito a las personas que poseen estas características, pues en Colombia, cada día está más lejos el acceso a una atención integral en salud y a obtener una pensión digna, ya sea por vejez, invalidez o por pérdida de capacidad laboral. Siendo así que cada día son mayores las trabas e impedimentos impuesto para ello y si se está en condiciones de salud “deplorable”  no hacen nada al respecto, pues siempre dicen:  “ya no hay nada que hacer” pero en cambio si a sus ojos “se está bien” pese a que toda prueba demuestre lo contrario, simple y sencillamente se les hace fácil negar lo que por ley debería cumplirse; ya que su emporio económico y el poder que emana de él, les permite controlar y dirigir la sociedad y todo lo que funciona en ella, sin medir consecuencias, actos o perjuicio alguno para quien más lo necesita.

La invitación para todos es a generar un cambio de mentalidad individual y social, a comprender que el hecho de tener aptitudes diferentes a las del común, no implica señalar, catalogar o encasillar a las personas, segmentar o demeritar a nadie por ningún motivo. A comprender que el desarrollo de las cualidades propias del individuo, puede ser enfocado de mejor manera, sin importar el tipo de “impedimento” que se posea, siempre y cuando exista la voluntad y la entereza para ello.  

Nadie sabe o conoce acerca del dolor o el sufrimiento de otra persona, no juzgues, observa y escucha ¡Tú eres el cambio!